Coronación (Artola)

Cristo del Amor (Fco Javier Moreno)

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viernes, 27 de junio de 2008

Sánchez Torres, Ginés (1928-1999)

Nació en Betanzos (La Coruña), el 19 de enero de 1928; falleció en Algeciras, el 20 de Agosto de 1999. Músico militar. Comenzó a estudiar música a los ocho años y a los diez ya actuaba como violinista en la Orquesta Sinfónica de Pontevedra y en diversas salas de baile. En 1944 comenzó sus estudios de Armonía en Madrid. En 1983, tras ocupar plaza de saxofonista en diversas bandas militares, entre ellas la del Regimineto de Aragón nº 17 en Málaga, ingresó en la Banda de Soria 9 de Sevilla en la que desfiló innumerables veces tras las más populares cofradías sevillanas. Comenzó a componer marchas procesionales en 1990, primando en todas el estilo clásico andaluz. Es autor de las siguientes:


1990: "Virgen de Gracia de Gelves" y "Cristo de los Gitanos" (de Sevilla)
1991: "Virgen del Carmen" (imagen veneradas en San Gil), "Dios mi Señor", "Reina de San Román" (Hermandad de los Gitanos. La escribió cuando nació su nieto por lo que comienza con la melodía de una canción de cuna) y "Virgen del Mayor Dolor" (Hermandad de la Carretería)
1992: "Sevilla Llora", "Virgen del Rocío" (dedicada en 1995 a la Virgen malagueña de la misma advocación) y "Virgen de Guadalupe" (Hermandad de las Aguas).
1993: "Cristo del Perdón" (imagen que se venera en la capilla de la calle San José) y Guadalupe Reina del Arenal.
1994: "Alma Andaluza" y "Cristo de la Expiración" de Málaga.
1995: "Reina de San Julián (Virgen de las Penas de Málaga), "Reina de los cielos" y "Málaga a su Virgen de la Victoria"
1996: "Dolores en su Soledad Coronada" (para la coronación de la Virgen de la Soledad de Alcalá del Río) y " Virgen de las Nieves".
1997: "Virgen de la Victoria" y "Málaga Cofrade".
1998: "ángeles de Triana" (Esperanza de Triana) y 1999: "Cristo de Medinaceli".

Compuso, además, el "Himno a Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad Coronada" (1996), para la coronación canónica de dicha Virgen de Alcalá del Río, y más de cincuenta obras de variados estilo musicales.



Portada de la marcha "Cristo de la Expiración" donde se puede observar en la dedicatoria que está dedicada al titular de la Cofradía de la Expiración de Málaga.

Portada de la marcha "Virgen del Cerro"

Portada de la marcha "Reina de los Cielos" dedicada a la titular de la Agrupación de Cofradías de Málaga.

Marcha compuesta por Ginés en 1992 y que dedicó a la Virgen del Rocío en 1995.


Portada de la marcha "Pasa la Virgen de los Dolores".

jueves, 26 de junio de 2008

Hernández Moreno, Rafael (1914-1994)

Nació en Málaga, el 2 de mayo de 1914, donde falleció el 3 de agosto de 1994. Fue decano de los profesores de la Banda Municipal de Málaga, en la que ocupó plaza de saxofón durante 51 años (1928-1979), al mando de Isidro Belmonte, Francisco Soler, Antonio Palanca, P. Artola y Salvador García Sánchez. Como saxofonista pertenicó a diversas orquestas. Compuso numerosas marchas, todas dedicadas a imágenes malagueñas, que en su mayoría titularon los directores de las bandas que se las solicitaron. Entre ellas, pueden relacionarse las siguientes: "María Stma de la Paloma" (1982), "El Cautivo" (1985), "Nuestro Padre Jesús de Viñeros" (1985), "Virgen de Lágrimas y Favores" (1985), "Redención" (1986) y "Nuestra Sra de la Soledad (1987). Por último, en 1992, estrenó las cuatro siguientes, dedicadas a la Hermandad de los Gitanos: "Columna de la Merced", "Reina de los Mártires", "Cristo de los Gitanos" y "Virgen de la O". Escribió infinidad de canciones y pasodobles.


Además de estas marchas comentadas en el libro de Manuel Carmona, "Un siglo de música procesional en Sevilla y Andalucía", he encontrado estas:
  • "Las Penas", de la que desconozco el año de composición. Es una marcha lenta.
  • "Verde Romero". Desconocido en la año de composición. Marcha lenta
  • "Virgen de la Esperanza" compuesta el 20/10/82.
Rafael Hernández impartió clases de piano, al menos entre los años 50-51, en Calle Eugenio Gross 25.
Compuso también un pasodoble llamado "El Maestro".


Guión de la marcha "Las Penas"



Portada del guión de la marcha "Verde Romero"

Guión de la marcha "Verde Romero"


Portada de la marcha "Virgen de la Esperanza"



Guión "Virgen de la Esperanza"

Rafael Hernández tocando el piano en un grupo.



Óscar Gallego Ruiz
(Báculo_90)

jueves, 19 de junio de 2008

Miguel Pérez (1976)

Miguel Pérez (Málaga, 1976) tiene su primer contacto con la música en la Banda Juvenil de Música de los Colegios Miraflores y Gibraljaire de su ciudad natal, en cuyo conservatorio finaliza los estudios superiores de tuba. Desde 1990 compone en muy diferentes formatos que publica y estrena por todo el mundo, escribiendo música para la radio, la televisión, el cine, y toda clase de espectáculos. En 1994 escribe letra y música de la malagueña que interpretada por Pasión Vega obtiene el Primer Premio en el X Certamen de Malagueñas de Fiesta. Al año siguiente funda la Orquesta de Miguel Pérez, para la que escribe temas inspirados en el jazz que se hacía en los años cuarenta. Dos años más tarde funda el Miguel Pérez Consort, con el que graba Deus Meus (1999).

Fue pianista del cuarteto Che Camerata (1997-2006), con el que ofreció conciertos por toda Europa. En 1998 obtiene el Primer Premio en el II Concurso Nacional de Composición de Marchas Procesionales Maestro Perfecto Artola, e Injuve lo selecciona para realizar una gira nacional interpretando sus composiciones para piano.

Fue director de la Banda Municipal de Música de Sedella (2005-2007). Colaborador del programa Bajo Palio de Canal Sur Radio (1997-1998) y crítico en el diario La Opinión de Málaga (2006), en el año 2006 la Banda Municipal de Música de Málaga grabó un cd con sus composiciones dedicadas a la Semana Santa de Málaga.

Desde el año 1998, compagina la docencia con su labor como compositor.

Su marcha más antigua es "Azotes y Columna" que data de 1992. Actualmente se encuentra componiendo una marcha para la Cofradía de Fusionadas. Las marchas más conocidas de Miguel son: Bajo Palio (1994), Esperanza Perchelera (1994), Santo Traslado (1994), Jesús Cautivo (1998). Además de marchas para bandas tiene música para capilla como la espectacular marcha Virgen de los Dolores (1995). Varias de sus marchas son interpretadas en la actualidad por la Municipal de Málaga.

sábado, 17 de mayo de 2008

Ntro Padre Jesús Orando en el Huerto


Quiero dar las gracias desde aquí a Fco Javier Moreno por su apoyo al blog, y me alegro de que te haya gustado el artículo, y gracias por la grabación.
Aquí os dejo una grabación que me ha pasado Fco Javier de Ntro Padre Jesús Orando en el Huerto por la Orquesta Filarmónica de Málaga el 25 de marzo de 1994 en el Santuario de la Victoria. Fue la primera vez que una orquesta de Málaga interpretaba en un concierto marchas orquestadas.


Pax Malacitana

Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto


P.D: En el reproductor de la izquierda puede escuchar la marcha Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto por la OFM.

martes, 6 de mayo de 2008

LA MARCHA PROCESIONAL DE ELOY GARCÍA LÓPEZ*
Mateo Olaya Marín

A poca gente se le escapa, y a quien sí, que abra sus oídos, que la marcha procesional malagueña vive en estos años una edad dorada, gracias a compositores como José Antonio Molero, Fco. Javier Moreno, Miguel Pérez, Alonso Delgado, Barros Jódar o Eloy García, el protagonista en esta ocasión.

Semblanza de Eloy García (1)

Nos encontramos ante uno de los músicos de mejor prensa en España. Nació en la localidad alicantina de Benejúzar, en la que empezó a hacer sus primeras incursiones en el mundo de la música en el seno de la banda municipal. Posteriormente se trasladaría a Madrid para estudiar en el Real Conservatorio y obtener la cátedra y el título superior en la especialidad de saxofón alto, donde sería galardonado con el premio honorífico. No cejó aquí su formación musical, pues continuó con el estudio de piano, armonía, composición, contrapunto, fuga y dirección, obteniendo el título de director. Al tiempo, ingresaría por oposición en el Cuerpo Nacional de Directores Militares, en el que ha dirigido a las siguientes músicas: Gobiernos Militares de Gerona, San Sebastián, Melilla y Barcelona; Brigada de La Legión "Rey Alfonso XIII" (en Málaga y Almería) y la Música de la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid.

Ha participado en multitud de eventos musicales militares, consiguiendo premios y distinciones como el primer premio del Concurso Internacional de Composición de Marchas Militares convocado en 1994 por la Fundación Sevillana Electricidad y la Cátedra “General Castaños” de la Región Militar Sur, así como numerosas condecoraciones (Placa, Encomienda y Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, dos Cruces al Mérito Militar del Ejército, etc.)

En la actualidad, Eloy García vive en Málaga, ciudad de la que no ha querido desvincularse tras su jubilación como director militar, desde la que mantiene una prolífica actividad de composición de marchas procesionales para sus cofradías, con las que está cosechando muy buenas críticas por la prensa y los medios especializados.

Marchas procesionales

El corpus de marchas procesionales de Eloy García se extiende desde los años finiseculares del pasado siglo hasta los comienzos del presente. Por consiguiente, el contexto temporal en el que se enmarca su música para las cofradías destaca por un predominio de un tipo de marcha procesional hecha por y para el costalero, de cara a la galería y a la recepción rápida del auditor, como consecuencia de la comercialización del género, en el que entran a imponerse limitaciones estéticas a la creatividad de los autores. Es la época, en la que todavía estamos sumergidos, de la necesidad imperiosa y casi extenuante de producir nuevas marchas para satisfacer los caprichos de algunos colectivos que poco o nada saben de este género tan definido.

En mitad de esta maraña de intereses y trabas a la originalidad, cobra mucho mérito el hecho de que músicos como Eloy García, sean capaces de abrirse camino entre tanta mediocridad, para legar un listado de marchas de enorme altura artística.

Eloy García pertenece a un grupo de músicos, directores y compositores militares que, con su completa formación e instrucción, hacen que la marcha procesional suba enteros en sus virtudes y pase de ser una música fácil, con escaso o nulo interés para círculos elitistas musicales, a un estilo de culto por los numerosos ejemplos que tiene.

Pese a su condición castrense, y tal vez por haber recibido otras influencias musicales cofradieras, Eloy García no se ha prodigado en la típica marcha procesional de aire militar, con la brillantez de las cornetas y el ritmo marcado de los tambores. Se desmarca de lo que compañeros y antecesores han cultivado, para firmar unas marchas que en muchas ocasiones buscan la amplitud sinfónica de las bandas que las interpretan, y una mayor flexibilidad en las formas para huir, así, de la aparente rigidez estructural que, por tradición e historia, ha forjado el modelo de marcha.

Las marchas que hasta la fecha ha estrenado Eloy García son las siguientes (2):

  • Cristo de la Legión
  • La Soledad
  • Virgen del Amor Doloroso
  • Alma de la Trinidad
  • Dolores Coronada
  • Coronación de Ntra. Sra. del Carmen
  • Consummatum est
  • Bajo tu manto
  • Iubilaeus

No podemos empezar a hacer mención de sus marchas sin poner como cabecera a “Alma de la Trinidad”, escrita en el 2000 para celebrar la Coronación Canónica de la Virgen de la Trinidad de Málaga. Nos encontramos ante su marcha más conocida, la que le catapulta al reconocimiento de muchos cofrades de a pie que se emocionan con nada más oír sus primeros compases. En “Alma de la Trinidad” se percibe a la perfección el cariz sinfónico que adoptan sus marchas y un recurso que se le conoce también en otras composiciones, como es el de exponer un tema o motivo musical y desarrollarlo con distintas agrupaciones instrumentales, haciendo de él variaciones en las que los colores y las atmósferas van tornándose, como el que acude a ver un paisaje y lo hace sobre diferentes colores y texturas. Concretamente en “Alma de la Trinidad” Eloy García acomete seis variaciones sobre el mismo tema, en alusión a las seis lágrimas que riegan el rostro de la Dolorosa a quien está dedicada la marcha.(3)

“Virgen del Amor Doloroso” (1998) dedicada a la Hermandad de la Pasión, es una marcha de carácter fúnebre donde reluce una majestuosa arquitectura e instrumentación. Comienza con una breve introducción que sirve de motivo fundamental para la exposición del tema principal, en el que se van añadiendo apuntes de fraseos de flautas y metales. Como ocurriera con el anterior caso, los motivos anteriormente insertados son desarrollados con variaciones instrumentales y aditamentos contrapuntísticos. El pasaje de bajoforte, con el diálogo de los metales a contratiempo, enfatiza la fuerza de la composición, para enlazar directamente con otra exposición del tema principal en variación. La obra termina con un precioso trío final definido por una melodía muy inspirada, al que le sucede una coda final.

En “Coronación de Ntra. Sra. del Carmen” (2004), el autor se sumerge en algunos rasgos que antes no había cultivado, y que, como decíamos, son una herencia clara de la tradición y condición militar de la marcha procesional. Se trata de la inclusión del agudo sonido de las cornetas, contrarrestado por unos contrapuntos muy bien armonizados.

Continúan sus estrenos y Eloy García no deja de sorprender. “Consummatum est” (2005) es una soberbia partitura que persigue describir la estampa desgarradora de Cristo expirando en la cruz, pues está dedicado al bellísimo crucificado de Mariano Benlliure del Miércoles Santo malagueño y fue la banda de esta Archicofradía quien la estrenó, en un inolvidable concierto dedicado a los grandes maestros de la música procesional. A lo largo de un notable desarrollo de motivos, se recrean las Siete Palabras de Jesucristo y los episodios del velo del templo rasgándose o el cielo abriéndose ante la exclamación del Señor. Antes del trío final, sobresalen unas notas de flauta y flautín muy originales, que intentan evocar el típico soniquete de las antiguas bandas de pífanos y tambores.(4)

“Bajo tu manto” (2006) e “Iubilaeus” (2007) estrenadas por la banda de música de la Infantería de Marina de San Fernando y la Municipal de Málaga respectivamente, son las dos últimas marchas de este prestigioso director militar. La primera es una hermosa pieza por su melodía dedicada a la Congregación de Mena para conmemorar el 250 aniversario de su vinculación con la armada; y la segunda constituye un ejemplo de marcha gloriosa, muy regia e impactante, tributo de su autor a la cofradía de la Pasión.

Dentro de toda esta amalgama valiosa de marchas, existe una titulada “La Soledad”, que, quizás eclipsada comprensiblemente por la figura de “Alma de la Trinidad”, es todo un tesoro de la música procesional, en el que apenas se repara. Tras una majestuosa introducción de los metales, a modo de invocación, sobreviene unos compases atractivos por su armonía. El primer tema, melódico en modo menor, nos conduce a una frase con clara cadencia andaluza. De nuevo, otro tema melódico muy embellecido conecta con una reexposición del primer tema, que será continuado por los mismos compases para desembocar, previa preparación armónica, en el trío final que se repite, interrumpido por un pasaje intermedio.

Con este ramillete de marchas procesionales, no queda otra cosa que agradecer a Eloy García su dedicación en la creación de estas hermosas páginas musicales para cofradías malagueñas, que por su excelente calidad son merecedoras de estar entre las mejores del escenario histórico de la música procesional.

Grabaciones discográficas (5)

La Soledad:
A la Madre de Dios (Banda de Música Ntra. Sra. de la Paz de Málaga, Pasarela 2006)

Virgen del Amor Doloroso:
V Aniversario (Banda de Música Ntra. Sra. de la Paz de Málaga, Kábala 2004)

Alma de la Trinidad:
A ti, Reina de la Esperanza (Banda de Música del Paso y la Esperanza de Málaga, Kábala 2003)
Alma de la Trinidad (Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad de Málaga, 2006)
En tu Cruz (Banda de Música Santa Cecilia de Sorbas, Pasarela 2006)

Coronación de Ntra. Sra. del Carmen:
Alma de la Trinidad (Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad de Málaga, 2006)

Consummatum est
Alma de la Trinidad (Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad de Málaga, 2006)

(1) Más información en el foro de www.patrimoniomusical.com
(2) Base de datos de www.patrimoniomusical.com
(3) Libreto del CD “Alma de la Trinidad” (Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad, 2006)
(4) Idem.
(5) Base de datos de www.patrimoniomusical.com

Mateo Olaya Marín
*Publicado en Cáliz de Paz -Málaga-, nº4, Cuaresma de 2008

domingo, 30 de marzo de 2008

Grandes Compositores Malagueños (Fco Javier Moreno Ramos)

Nació en Málaga, el 17 de febrero de 1979. Profesor de clarinete y compositor.A los 9 años comenzó sus estudios musicales en el Conservatorio Superior de Málaga, donde cursó Solfeo, con mención Honorífica, y Clarinete y Piano, con Jose María Puyana y Miguel Ángel Leiva, obteniendo siempre las más altas calificaciones.
Entró a formar parte, mientras estudiaba como clarinete en la banda de Música Juvenil "Las Flores" de la que fue clarinete principal solista.
En 1992, estando en cuarto de Solfeo y primero de Conjunto Coral, sorpendió a procesores y compañeros componiendo, intrumentando y armonizando la obra en forma de marcha procesioanal, "Rey de Reyes".
En 1997 ingresó como clarinete principal en la banda de Miraflores y Gibraljaire.En 1998 comenzó su labor docente como profesor de clarinete del Conservatorio de Ronda y al año siguiente su marcha "La Soledad del Sepulcro" se incluyó en el compacto grabado por la banda municipal de Málaga. Es profesor de clarinete en el conservatorio elemental de Priego (Córdoba)
Entrevista a Francisco Javier Moreno, músico y compositor (ElCabildo)
“Con ‘Cristo del Amor’ buscaba una obra sólida, bien cohesionada y con interés”

Y a fe que lo logró. Francisco Javier Moreno Ramos es uno de los más interesantes compositores del momento en Málaga y Andalucía. Su talante discreto, casi de incógnito, hace que su obra y movimientos queden en muchas ocasiones fuera del alcance de los medios de comunicación o del entorno cofrade.

No obstante, sus sones no pasan desapercibidos. Más de una década lleva saliendo la Divina Pastora con una obra suya desde Capuchinos; la banda Municipal sacó a la luz una excepcional pieza dedicada a la Soledad del Sepulcro; y la de la Esperanza ha grabado dos de sus marchas, una de ellas, la que supone la principal baza y carta de presentación de Francisco Javier Moreno: ‘Cristo del Amor’. Una pieza fúnebre que se ha hecho justo hueco entre las de mayor importancia y calidad de la música procesional malagueña.

En febrero, este clarinetista malagueño cumplirá 28 años, que contando nueve ya había ingresado en el Conservatorio, cursando clarinete y piano, a la vez que formó en las filas de la Asociación Musical Juvenil ‘Las Flores’, de la que llegó a ser solista. Clarinete principal de la banda de Miraflores y Gibraljaire entre los años 1998 y 2000, actualmente imparte clases de esta especialidad en el Conservatorio Profesional ‘Ángel Barrios’ de la vecina ciudad de Granada.

El Cabildo tiene entre sus objetivos la difusión de la cultura cofrade. Dentro de ella, la música es un pilar imprescindible, y el nombre de Francisco Javier Moreno es en este aspecto una cabal referencia local. Pero quizás se sepa poco de él y su vida, antes de publicarse la entrevista que nos ha concedido:

- ¿Tienes vinculación con alguna Hermandad o le profesas especial cariño a alguna imagen?
- Pertenezco a la archicofradía del Huerto, en la que salgo como hombre de trono de Ntra. Sra. de la Concepción, imagen a la que considero de gran calidad artística, y que me conmueve especialmente.

- ¿De los compositores de marchas procesionales, con cuál o cuáles te quedas?
- Álvarez Beigbeder, Artola, los Font, Cebrián, Dorado, entre otros.

- Una marcha de procesión:
- Por citar una que nunca he oído en la calle, 'Amargura' de Álvarez Beigbeder. Me parece una obra magnífica, de excelente factura técnica, además de emotiva y vibrante.
- De tus composiciones, es quizá ‘Cristo del Amor’ la más conocida. ¿Qué nos puedes decir sobre esta pieza?
- Puse mucho cariño en ella, mucha voluntad de hacer algo importante. Recuerdo que, aunque se estrenó en el 96, la introducción, el tema principal y el trío los tenía en la cabeza hacía tiempo, quizá años. Me interesaba mucho la idea de unidad, de conseguir una obra sólida, bien cohesionada y que mantuviera el interés de principio a fin.

- De tu producción, ¿guardas especial recuerdo de alguna marcha: de su estreno, de su elaboración...?
- Cómo no, cada una tiene sus anécdotas. 'Ntro. Padre Jesús orando en el Huerto', por ejemplo, fue interpretada por la Orquesta Filarmónica de Málaga en 1994, compartiendo programa con obras de gran importancia como el 'Miserere' de Ocón, 'Malacitana' de Rozas o el 'Poema Sinfónico' del maestro Artola; la grabación de esta misma marcha por la banda Virgen de las Angustias de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) fue toda una sorpresa; el estreno de 'Cristo del Amor' en el Santuario de la Victoria también fue muy emocionante para mí... Pero sobre todo me quedo con esta última época, en la que importantes bandas están grabando y tocando mis marchas, como la de la Esperanza o la Municipal, que me han brindado momentos muy especiales al incluirlas en importantes eventos, como conciertos en la Catedral, el teatro Cervantes o el María Cristina, o en procesiones. Recientemente he tenido noticia de que la banda Virgen de las Angustias anteriormente citada, ha interpretado mi música en Sevilla y su provincia, así como la de la Esperanza en Granada, lo que me hace muy feliz, al llevar a Málaga fuera de nuestras fronteras.

- Tu instrumento es el clarinete. ¿Qué te sugieren las capillas musicales?
- Es una formación muy interesante, un campo poco explotado por los compositores que ofrece muchas posibilidades creativas. Una capilla, al no "acompañar" al trono, sino "anunciar" su llegada, permite componer piezas más libremente, con una estética muy diferente a la de las marchas, incluso sin necesidad de ceñirse al ritmo binario característico de estas últimas.
- ¿Qué crees que le sobra y le falta al patrimonio musical de la ciudad, y al mundo de las bandas de música?
- En primer lugar, Málaga tiene que felicitarse por el estupendo momento musical que vive. La proliferación de bandas y compositores que existe hoy día, algo impensable hace años, es muy positiva para nuestra Semana Santa, y está contribuyendo a derribar falsos mitos que nos han hecho mucho daño, como el famoso “todo lo de fuera es mejor”. Sólo quisiera que se cuidaran algo más los repertorios y que bandas, músicos y compositores siguiéramos avanzando en calidad musical, deseo que creo está en el horizonte de todos.


La obra de Francisco Javier Moreno:

- ‘Rey de reyes’ (1992), compuesta y estrenada cuando contaba con doce años, y de carácter genérico sin dedicatoria expresa.
- ‘Virgen Negra’ (1993), creada a partir de la inspiración que causó en el autor la contemplación de un Santuario que albergaba una Virgen de las llamadas ‘Negras’ en la localidad suiza de Einsiedeln.
- ‘Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto’ (1994), grabada por la banda Virgen de las Angustias de Sanlúcar la Mayor en su trabajo “Refugio”.
- ‘Divina Pastora’ (1994), primera marcha dedicada a la Patrona de Capuchinos.
- ‘Pax Malacitana’ (1995), grabada este año por Trinidad Sinfónica.
- ‘Concepción, la que mira al cielo’ (1996), dedicada a la imagen que porta cada Domingo de Ramos.
- ‘Cristo del Amor’ (1996), grabada por la banda de la Archicofradía de la Esperanza en su trabajo “Spes Nostra”.
- ‘La Soledad del Sepulcro’ (1997), grabada por la banda Municipal de Málaga en el trabajo “Réquiem Malagueño”.
- ‘Jesús de la Pollinica’ (1997).
- 'Padre mío’ (1999), para cornetas y tambores.
- 'Reina de San Agustín’ (2002), grabada por la banda de la Archicofradía de la Esperanza en su trabajo “A Ti, Reina de la Esperanza”.
Así mismo, fue quien armonizó, instrumentó y arregló la marcha procesional ‘Nuestro Padre Jesús de la Soledad’, en base a una melodía original de Ana María Riaño.


Alejandro Cerezo



sábado, 29 de marzo de 2008

Pedro Gámez Laserna ya tiene una calle rotulada en Córdoba

Pedro Gámez Laserna ya tiene una calle rotulada en Córdoba
Desde hace un par de años se han movido hilos por parte de algunos colectivos cofradieros de Córdoba para que se hiciera justicia y Gámez Laserna tuviera una calle rotulada en Córdoba. Iniciativas que no llegaron a su final y se interrumpieron porque a lo mejor la coyuntura en ese momento no era la adecuada. Pero la última tentativa, iniciada por la Banda de Música María Stma. de la Esperanza de Córdoba sí ha prosperado y el Pleno Municipal cordobés aprobó una calle cordobesa con el rótulo del nombre de este gran compositor, precisamente en lo que fue Cuartel de Lepanto, donde tantos años el maestro Gámez dirigió a su banda militar. Aquí la reseña del periódico.

Pedro Gámez Laserna dará nombre al jardín de la Biblioteca Municipal (ABC-Córdoba, 7 de marzo)

CÓRDOBA. El músico jiennense de nacimiento -y cordobés de adopción- Pedro Gámez Laserna tendrá una calle rotulada con su nombre en la capital. Concretamente un jardín, el que hay ante la Biblioteca Municipal de Lepanto, después de que así lo aprobara ayer el Pleno del Ayuntamiento.

La idea de que el autor de marchas como «Saeta cordobesa» o «Salve Regina Martyrum» tuviera una calle partió de la banda de música María Santísima de la Esperanza, que lo solicitó al Consistorio el año pasado, con motivo del centenario del nacimiento del compositor en Jódar (Jaén). Gámez vivió en Córdoba casi cuarenta años y aquí se casó y nacieron sus tres hijos. Llegó a la capital con 16 años y a la ciudad dedicó una de sus obras más valiosas: «Impresiones cordobesas», recientemente grabada por la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla.
En 1957 Pedro Gámez ocupó el cargo de director de la prestigiosa banda Soria 9 de Sevilla, ciudad en la que murió en 1987 y en la que compuso varias de sus mejores marchas, como «Pasa la Virgen Macarena» y «El Cachorro-Saeta sevillana». En esa ciudad, al músico se le dedicó un pasaje.

Este jardin era parte del acuartelamiento de Lepanto (anteriormente llamado Alfonso XII) donde tuvieron plaza entre otros, el regimiento de La Reina nº2 (Posteriormente llamado Lepanto) cuya banda dirigía don Pedro.
Desde la ventana de la que fue su casa en el cuartel, que aun se mantienen en pie, por poco tiempo, don Pedro veía el patio, que hoy es su Jardín.

Liberados los terrenos, hasta hace poco tiempo cerrados por una verja (y llenos de yonquis), hoy aparecen abiertos, sin verja, a tres grandes avenidas de Córdoba: La del Marrubial, La de Rabanales y la de Barcelona.

Pendientes de el derribo de las viviendas militares, para la ampliación del parque y reconducción de la Avenida del Marrubial, quedarán en un zona magnífica, en el cinturón urbano de la muralla medieval (justo en el límite. La muralla, del siglo XIII se conserva a lo largo de toda la avenida del Marrubial, pendiente de su puesta en valor), donde va ser reurbanizado, ajardinado y iluminado como falta hacía a esta zona.
En frente de lo que fue la Puerta de Linares, hoy zona conocida por plaza de Jesús Rescatado ó Jardines del alpargate.
El Jardín además es un nucleo de intensidad cofrade, ya que está justo donde se situaba "El Calvario" donde se caminaba con nuestro Padre Jesus, hoy "Jesús del Calvario", por lo mismo. Cercano a los Padres de Gracia, de donde salen las Hermandades del Rescatado y del Esparraguero, y zona de paso de la Hermandad de la Merced cuando busca su carrera Oficial.


Información extraida de www.elatril-clavesol.blogspot.com y www.patrimoniomusical.com/foro/

miércoles, 20 de febrero de 2008

El sentido sinfónico en la música procesional de Manuel Borrego

1.- El Músico.


El Maestro Borrego, Manuel Borrego Hernández, fue un sevillano –nacido en la localidad de Huévar- que dedicó la inmensa mayoría de los 59 años que vivió a la música y a la composición de marchas procesionales, género que abordó por vez primera con tan solo 16 años de edad y cuya última entrega fechó dos años antes de su muerte, acaecida el 6 de febrero de 1958.

Toda una vida en la que los conocimientos musicales que adquiría y la madurez que con los años acrisolaba en el campo de la composición, los volcaba en sus espléndidas marchas fúnebres y procesionales, de las que nos dejó escritas 16 magníficas partituras.


El Maestro Borrego, Manuel Borrego Hernández, fue un sevillano noble y notable que entregó su alma de artista y su pasión de músico al sentimiento más íntimo de las cofradías sevillanas y que merece, por ello, que su obra, su inspiración como compositor y su propia vida de Director de grandes Bandas de Música, sea reivindicada y ensalzada conforme a la categoría que merecen.

Desgraciadamente el mundo cofrade actual –y me atrevería a decir que así ha sido siempre- anda tan encandilado con folclores y personajes mediáticos, que no alcanza a apreciar la grandeza de las personas verdaderamente grandes, por muy cerca que esté de ellas: esto es lo que ha ocurrido hasta ahora con el Maestro Borrego. Sin embargo, este año 2008 nos ofrece la oportunidad de empezar a reconocer de una manera generalizada la gran labor artística y musical realizada por Manuel Borrego: el miércoles de ceniza, el día 6 de febrero de 2008, se cumplirá la efeméride de los 50 años de la muerte del compositor, un momento idóneo para que todos homenajeemos al gran artista que fue y difundamos su música para general deleite.

2.- El sentido sinfónico.

Cada artista, cada músico, tiene un sello que le caracteriza, una determinada manera de hacer las cosas que le identifica con su obra de una manera unívoca (1), esto es: el estilo. Así, si en López Farfán hemos de destacar sus originalísimas melodías y el atrevimiento de sus instrumentaciones, con las que supo renovar el género de la marcha procesional, y en Gámez Laserna despunta la solemnidad, elegancia y brillantez técnica de sus composiciones, con las que consolida y eleva el nivel de aquella música, o Pedro Morales se distingue por su riqueza en los desarrollos melódicos y en la complejidad de su entramado armónico y contrapuntístico, así la música de Manuel Borrego solo puede entenderse desde el sentido sinfónico con el que están tratadas sus composiciones procesionales y que, si bien es inherente a todas sus obras, queda explicitado y compendiado por Borrego en su obra El Sexto Dolor que él mismo subtitula como Poema Sinfónico en forma de Marcha Fúnebre.

Una grabación discográfica recientemente realizada por la Banda Municipal de Música de Coria del Río ha puesto de manifiesto, con gran acierto, esta característica sinfónica de la música de Manuel Borrego en la interpretación que ha realizado de su marcha fúnebre El Varal de los Dolores escrita en el año 1949. En efecto, el Maestro Camilo J. Irizo Campos, Director titular de la Banda Municipal de Coria del Río y responsable musical de este registro fonográfico, ha sido hasta este momento quien mejor ha entendido e interpretado ese sentido sinfónico y ha concebido una interpretación musical con un notable reforzamiento del carácter asignado por Borrego a cada uno de los temas de esta marcha fúnebre. Para ello, el Maestro Irizo Campos ha recurrido –en su justo momento- a la utilización del rubato para resaltar la convergencia de un tema con otro, aplicando el ritardando y el accellerando para remarcar el dramatismo romántico que subyace en
la obra y “dejando sonar los silencios” de la partitura para acentuar el pathos (2) antes de entrar en los momentos de distensión del drama que Manuel Borrego insertó de manera tan genial en esta bellísima obra.

El Varal de los Dolores (1949), dedicada a la Hermandad del Gran Poder de Castilleja de la Cuesta, es una música espléndida, sin concesión alguna al folclore ni a la galería popular. Construida sobre la relación tonal Fa menor/Fa mayor, se inicia con una introducción en modo menor concebida como un impactante diálogo entre los metales, contundentes y arrolladores en matiz “forte”, y las maderas en matiz “piano”, plenas de religiosidad y unción que desemboca, a través de una fulgurante escala ascendente de ocho semicorcheas, en un nuevo tema en do mayor –la tonalidad de la dominante-, luminoso y brillante. La música se entrega desde este momento al arrebato romántico y presenta un desarrollo –de nuevo en modo menor- que, en algunos momentos, nos evoca los universos sonoros del mejor romanticismo musical. Borrego se desvincula en esta obra de cualquier escenografía procesional y tomando como motivo –como excusa, se podría decir- la decisión de la Hermandad de adquirir unos varales de plata para su paso de palio, construye una marcha que es música en estado puro. Hoy que las cuestiones funcionales del procesionar tanto influyen –o quieren influir- en la música de nueva creación, no estaría de más que escucháramos con atención esta marcha de Manuel Borrego y la tomáramos como ejemplo a seguir. El trío –sobre la tonalidad vecina de Fa mayor- abandona la pasión romántica para trazar una línea melódica de gran lirismo y perfectamente construida en su desarrollo formal. Una breve tensión motívica entre las tonalidades mayor-menor pone fin a esta obra de amplio sentido sinfónico.

El Varal de los Dolores (1949), dedicada a la Hermandad del Gran Poder de Castilleja de la Cuesta, es una música espléndida, sin concesión alguna al folclore ni a la galería popular. Construida sobre la relación tonal Fa menor/Fa mayor, se inicia con una introducción en modo menor concebida como un impactante diálogo entre los metales, contundentes y arrolladores en matiz “forte”, y las maderas en matiz “piano”, plenas de religiosidad y unción que desemboca, a través de una fulgurante escala ascendente de ocho semicorcheas, en un nuevo tema en do mayor –la tonalidad de la dominante-, luminoso y brillante. La música se entrega desde este momento al arrebato romántico y presenta un desarrollo –de nuevo en modo menor- que, en algunos momentos, nos evoca los universos sonoros del mejor romanticismo musical. Borrego se desvincula en esta obra de cualquier escenografía procesional y tomando como motivo –como excusa, se podría decir- la decisión de la Hermandad de adquirir unos varales de plata para su paso de palio, construye una marcha que es música en estado puro. Hoy que las cuestiones funcionales del procesionar tanto influyen –o quieren influir- en la música de nueva creación, no estaría de más que escucháramos con atención esta marcha de Manuel Borrego y la tomáramos como ejemplo a seguir. El trío –sobre la tonalidad vecina de Fa mayor- abandona la pasión romántica para trazar una línea melódica de gran lirismo y perfectamente construida en su desarrollo formal. Una breve tensión motívica entre las tonalidades mayor-menor pone fin a esta obra de amplio sentido sinfónico.


Manuscrito de Manuel Borrego para Clarinetes 1º en El Varal de los Dolores

3.- Forma y estructura.

Al analizar las partituras de Manuel Borrego observamos que la mayoría de sus marchas son marchas fúnebres y muy pocas son marchas de procesión. Y es lógico que así sea, ya que al sentido sinfónico que este autor quería plasmar en su música le convenía mucho mejor la marcha fúnebre que permite al compositor un mayor desarrollo de los temas y una transición libre entre las tonalidades que mejor expresen las necesidades de la música, al tiempo que lo libera en cierto modo del corsé que impone la marcha de procesión, máxime si va acompañada de cornetas que tienden a sujetar la tonalidad dentro de las limitadas posibilidades de estos instrumentos al emitir sólo los sonidos naturales de la escala (v.gr.: Do, Mi, Sol, en la cornetas afinadas en Do).

Esta realidad queda de manifiesto en la propia obra de Manuel Borrego titulada Cristo de Vera-Cruz (1932) dedicada al Cristo de la Vera-Cruz de Alcalá del Río. Se trata de una marcha fúnebre en la que el Maestro Borrego utiliza las cornetas en la introducción, en el peculiar forte de bajos, en la saetilla que hace las veces de trío y en la coda final. El resultado es la marcha más conseguida estilísticamente de este autor y tal vez la más popular de todas sus obras. Pero a cambio es la que menos sentido sinfónico tiene debido, precisamente, a la inclusión de las cornetas en tantas partes de la obra que sujetan fuertemente la tonalidad e impiden al compositor una mayor diversidad en el desarrollo de los temas. No obstante el evidente sentido modal (3) del tema principal y el carácter más severo que Borrego imprime a las cornetas realzan el valor de esta música. Destacable es la belleza de la saetilla y la elegancia de la coda final que, plenas de unción y religiosidad, adelantan ya el universo sonoro por el que años más tarde se dejaran atrapar otros compositores como fue el caso del Maestro Gámez Laserna en su obra Saeta Cordobesa del año 1949.

Inicio de la saetilla en la marcha Cristo de Vera-Cruz

La estructura de la marcha fúnebre clásica está marcada por una forma ternaria A-B-A (reexposición), en la que el tema A (y su posterior reexposición) están en tono menor y el tema B (el trío) se plantea en el tono mayor vecino, v.gr.: Do menor (tema A y reexposición)/ Do mayor (tema B, trío). Este esquema ha sido ampliamente tratado por los grandes compositores clásicos como, por ejemplo, Ludwig von Beethoven.

En la obra de Manuel Borrego el peso de la estructura formal recae sobre el tema A para finalizar con el tema B en la casi totalidad de sus marchas. Así ocurre –entre otras- en Paso de Palio, Regina Pacis, Salus Infirmorum y Cuarto Dolor. En otras marchas fúnebres consigna tras el tema B (trío) un Da Capo (D.C.) de carácter marcadamente funcional que no tiene significación alguna a efectos estructurales de las obras. Son los casos de El Lirio tronchado o El Sexto Dolor, por citar sólo algunos.

En mi opinión, el esquema estructural más atractivo en el opus procesional de Borrego se expone en la bellísima partitura de El Lirio tronchado (1929). Dedicada a su prima Manuela Moreno Borrego fallecida a los 15 años de edad (4), está construida sobre la relación tonal Sol menor (tema A)/Sol mayor (tema B, trío). Una breve frase de cuatro compases interpretados por la banda en tutti (5) nos conduce rápidamente al primer tema (tema A). Hay que reseñar que la interpretación de una misma frase –en tutti o por familias (normalmente en los metales)- es un recurso habitual en las marchas procesionales del Maestro Borrego, ya sea en la introducción o a lo largo del desarrollo de las mismas (El Varal de los Dolores, El Lirio tronchado, Salus Infirmorum, etc.), con lo que obtiene un efecto de gran belleza al enfrentar la severa sencillez de esa frase desprovista de acompañamiento con la luminosidad del despliegue armónico del que dota a la frase siguiente, en una muestra más del sentido sinfónico de sus obras. El primer tema (o tema A) sobre la tonalidad base de sol menor, es de un marcado carácter fúnebre que, tras un desarrollo a través de la tonalidad relativa mayor de gran emotividad, converge en un forte de bajos –de nuevo en tono menor- construido sobre el motivo que sirve de introducción a la obra, mientras los clarinetes se adornan en unos arabescos que dan al conjunto mucha profundidad y un claro tinte doloroso. Tras una breve reexposición del primer tema, el trío (o tema B), sobre la tonalidad vecina de sol mayor, nos ofrece una dulce melodía en los clarinetes, con los saxos desplegando un acompañamiento en acordes arpegiados, todo ello de una gran delicadeza. Un acorde final sobre la tónica en fortísimo (ff) seco y contundente, de indiscutible carácter conclusivo, pone fin a la obra a pesar de la subsiguiente indicación D.C. (Da Capo) que, como ya ha quedado dicho, tiene un mero carácter funcional.

Esta variación apuntada en el esquema estructural –muy habitual en el sevillano modo de gustar una marcha procesional, desde Font Marimónt o López Farfán hasta Gámez Laserna o Morales Muñoz- no desdice en absoluto de la forma “marcha fúnebre” ya que ése –y no otro- es el carácter y el sentido que Borrego Hernández otorgó a su música.

4.- Tonalidad y carácter.

El compositor Manuel Borrego imbuía a sus marchas fúnebres de un marcado carácter modal (6) con el que pretendía transmitir la unción, la religiosidad y el recogimiento que deben ser inherentes a una música destinada a un acto litúrgico, como es el acto penitencial y procesional de una Cofradía, de una Hermandad en la calle.

Los diversos modos son más diferentes entre sí que las distintas escalas y también pueden sugerir estados de ánimo específicos o tener la intención de producir determinados efectos en el ánimo del oyente. Quizás la prueba más evidente de la utilización de temas modales en la música de Borrego lo podamos encontrar en su marcha Regina Pacis, donde aflora claramente un tema de canto gregoriano (7).

Por su parte las distintas tonalidades, sean mayor o menor, constan de siete tonos afectados por varias alteraciones (sostenidos o bemoles) mediante los que provocan en nuestro subconsciente una sensación o un sentimiento diferente unas de otras. Esta técnica del carácter y del color de cada tonalidad ha sido utilizada –desde siempre- por los compositores para hacer que su música exprese –o reproduzca en el oyente- el estado de ánimo y las sensaciones que ellos mismos sentían en el momento del hecho creativo.

Compárense dos de las más grandes marchas fúnebres escritas: la marcha fúnebre del 2º movimiento de la tercera Sinfonía de Ludwig von Beethoven (Fig. A) y la marcha fúnebre con la que Gustav Mahler inicia su Sinfonía nº 5 (Fig. B).
Fig. A: Para su marcha fúnebre Beethoven elige la tonalidad de Do menor y nos ofrece una música lamentosa y suspirante que nos muestra un carácter triste y un color oscuro
Fig. B: Malher escoge para la suya la tonalidad de Do sostenido menor y con ella nos transmite ansiedad, angustia y profundo dolor a través de un carácter depresivo y un color sombrío.

Y todo ello en dos tonalidades separadas por tan sólo un semitono de distancia (8).

Cuando la gran mayoría de las marchas fúnebres y procesionales de la época moderna basculan en derredor de unas pocas tonalidades –do mayor y do menor, generalmente- el estudio de las obras del Maestro Borrego nos descubre enseguida una gran riqueza devenida de la variedad de tonalidades que escogió para manifestar su música, lo que me lleva a pensar que, al combinar una fuerte influencia de la música modal con una paleta tonal tan variada, la idea de este magnífico compositor era no sólo mantener el recogimiento y la religiosidad inherentes a este tipo de música, sino “pintar” con ellas un “cuadro musical” que envuelva al oyente en un color preciso y lo atraiga hacia un estado de ánimo determinado: doliente, nostálgico y solemne (Fa menor) en El Varal de los Dolores y Ntra. Sra. De Regla; serio, magnífico y preocupado (Sol menor) en El Lirio tronchado; grave, melancólico y devoto (Re menor) en Cuarto Dolor; oscuro, triste y anhelante (Do menor) en Paso de Palio, Salus Infirmorum y El Sexto Dolor; pureza e inocencia (Do mayor) en Regina Pacis; dulce, lírico y agradecido (Sol Mayor) en el trío de El Lirio tronchado, arrebatada belleza (Fa Mayor) –alguien me dijo en una ocasión que ésta era la mejor tonalidad para el canto de los clarinetes- en el trío de El Varal de los Dolores.

Una muestra muy evidente del acertado sentido musical y del completo dominio de la composición y de la instrumentación de las que era poseedor el compositor Manuel Borrego.

5.- Da Capo.

El Maestro Borrego, Manuel Borrego Hernández, fue un sevillano que consagró toda su vida a la música, un arte y una profesión que –lo sabemos cuantos nos dedicamos a ella- no suele ser muy generosa con quienes se someten a sus designios. Y lo hizo, además, persiguiendo siempre su sentido sinfónico y su ideal de belleza, construyendo obras de gran valor musical y plasmando en ellas una unción y un sentimiento que ponían a su música –y él lo sabía- muy lejos del favor popular.

El Maestro Borrego, Manuel Borrego Hernández, fue un sevillano convencido de su música que caminó tras un Paso de Palio con el corazón pleno de armonías para recoger aquél Lirio tronchado con el que implorar la Salud para los enfermos y anunciar a la Reina de la Paz ante todos los seres humanos; para aliviar a la Madre Lacrimosa que guarda en un Varal todos los Dolores y para resaltar Entre sayones del folclore y la ficción la Oración de una Virgen –Nuestra Señora de Regla- ante Cristo que muere en la Vera-Cruz.

Y Sevilla y el mundo cofrade mirando para otro lado, como casi siempre, y manteniendo en el debe una deuda de gratitud y de reconocimiento con uno de sus hijos más preclaros, que le entregó lo más preciado de su vida –su arte- sin esperar nada a cambio. Una deuda de gratitud que seguirá acumulando intereses en la medida en que cada vez más sevillanos nos rendimos ante la gloria de aquél músico extraordinario que fue, y que siempre será, el Maestro Borrego, Manuel Borrego Hernández.

Notas


1.- Es la correspondencia por la cual a un determinado compositor le corresponde inequívocamente una determinada obra.
2.- En la crítica artística la palabra pathos se utiliza para referirse a la íntima emoción presente en una obra de arte que despierta otra similar en quien la contempla.
3.- Música modal significa que no está en una tonalidad particular basada en una escala mayor o menor; en lugar de eso, está en un modo particular. Un modo puede verse muy similar a una escala, ya que lista las notas que están 'permitidas' en la pieza musical y define el centro tonal de la música.
4.- Nota obtenida de la página web Patrimonio Musical.com
5.- Significa todos o juntos. Término musical que indica que un determinado pasaje de la música lo tocan a la vez todos los componentes de la banda.
6.- El término modo hace referencia a las escalas que estuvieron en uso durante la Edad Media, basadas en el sistema modal griego.
7.- Los modos se abandonaron en la música europea a principios del 1600, pero sobreviven en el canto gregoriano.
8.- El estudio de las tonalidades y su influencia es, como bien se comprenderá, bastante más complejo de lo que este artículo pretende abarcar, pero valga el ejemplo como idea de la importancia de elegir una u otra tonalidad.

Cuaresma 2008
www.franciscopastor.es

miércoles, 2 de enero de 2008

"De la educación del gusto musical"*José Font y de Anta

En el arte, como en la Naturaleza, todas las transformaciones se encadenan las unas a las otras, sin que sea posible precisar el momento exacto en que una forma nueva ha reemplazado otra forma antigua. Modificándose el hombre en sus usos, sus costumbres y, aunque en más largos periodos, en su organización física, es natural que no reciba impresión alguna contemplando siempre los mismos objetos y que no se distraiga con los mismos espectáculos.

Cada manera de sentir nueva, implica una nueva forma también; por eso el Arte varía en todas las épocas. Plutarco ha dicho: “En arte toda época, por bella que sea, tiene su época”; es decir, que cada época tiene su música particular, como la tiene su teatro, su literatura, su pintura, etc.La música dramática, por estar sujeta a los caprichos del gusto del público, varía mucho más que la música instrumental; a veces no es más que un modesto accesorio, sobre todo en el teatro español.Actualmente sería imposible poner en escena, con esperanza de éxito, una ópera entera de Lully o de Rameau. Estas dos obras no pueden aspirar a excitar más que un sentimiento de curiosidad histórica: tan solo algunos aficionados pretenderían admirarlas sinceramente pero de seguro no tendrían el valor suficiente para escucharlas hasta el fin, y sin embargo, nosotros oímos todavía con interés la música instrumental de estos mismos maestros.Las producciones del arte puro están, como vemos, menos expuestas a las variaciones del gusto, y por el contrario, las que por razones arbitrarias se unen a otro arte corren el riesgo de pasar de moda.

La frecuente asistencia a conciertos di camera y sinfónicos es el medio más eficaz para educar el gusto musical.
Es falso que el arte de real orden se impone inmediatamente; la Historia contradice a cada paso esta aseveración.
Cualquier manifestación de arte necesita para ser apreciada en lo que verdaderamente vale, una preparación por parte de quien lo contempla o escucha. El cuadro más simple de cualquiera de los primitivos en pintura o la más ingenua melodía gregoriana, será letra muerta para quien no haya visto nada en materia de cuadros ni nada oído de música. Ahora, si esto es cierto en lo referente a las más sencillas formas del arte ¿qué decir cuando se trata de las de los últimos tiempos? Las producciones musicales de la escuela contemporánea, por ejemplo, no pueden ser comprendidas las más de las veces ni por los músicos entendidos, en una primera audición. Por eso el crítico que se atreve a juzgar una obra nueva sin hacer de ella un previo estudio, muestra una cantidad de snobismo enorme y se expone a no decir más que una serie de nimiedades sin ningún interés.

Artículo original con la firma de José Font y de Anta

Quienes trabajamos con celo y patriotismo por el adelanto del arte en nuestra patria, tenemos un gran enemigo; aquel que con razones engañosas proclama el arte vulgar porque está más al alcance de todos. Si se trata solamente de agradar al ignorante, nuestra labor es cosa perdida; pero se trata de conseguir algo mucho más noble: la educación artística y el desarrollo del gusto del público, y este desarrollo se consigue oyendo buena música. Es, pues, con una frecuente asistencia a conciertos como más rápidamente puede educarse el gusto musical.

Es sorprendente lo rápido del progreso en una persona que oiga buena música con frecuencia. Al principio se opera una confusión muy desagradable en quienes escuchan sin la debida preparación obras modernas. Un oído inculto no acierta siquiera a descubrir las ideas de la obra por muy sencilla que ésta sea; la línea melódica se le pierde en el tejido de los contrapuntos y aún en de la misma armonía; los desarrollos se le presentan como nuevas ideas; la misma trama orquestal si se trata de una pieza sinfónica, lo desconcierta, a causa de la diversidad de los timbres; la obra se le aparece como un caos. Pero si la persona que posee un oído inculto, con buena voluntad repite las audiciones de aquella misma música que lo desconcertó empezará poco a poco a notar cómo la incógnita se le descubre, como sin comprender el porqué del fenómeno, lo que antes le pareció confuso e impenetrable, ahora comienza a deleitarle.Porque es un don de la buena música el que cuanto más se oiga, más se aprecie y más conmueva. Por el contrario, la mala, si gustó en un principio, cansa pronto aún a los oídos menos educados.

www.patrimoniomusical.com

sábado, 8 de diciembre de 2007

Biografia: Don Pedro Braña Martinez


Pedro Braña nació el 5 de febrero de 1902 en la localidad asturiana de Candas. Su madre fue doña Josefa Martínez y su padre don Feliz Braña, que falleció cuando el inolvidable compositor contaba con escasa edad.

La vocación musical de don Pedro Braña comienza a manifestarse a edad muy temprana, cuando recibe las primeras y elementales clases de organista de su villa natal, para trasladarse posteriormente a Gijón, donde inicia los estudios de violín con el maestro Adolfo Vega y de piano con Eulogio Llaneza. En 1921 viaja a Madrid con la intención de completar sus estudios de solfeo y piano en el real conservatorio de música y declamación, obteniendo en ambas disciplinas las máximas calificaciones.

Pese a conseguir brillantes notas, el joven Braña se mostraba mas interesado por la composición que por labrarse un futuro como profesor o concertista de piano. Así, en 1926 decide trasladarse a Italia, residiendo durante cuatro años, estudiando armonía, contrapunto, fuga, formas musicales y melodía vocal con los afamados profesores de la época: Alfano, Perrachio, etc. En su estancia en el país trasalpino, el Maestro se pondrá por primera vez al frente de una orquesta (será en le Liceo Giusseppe Verdi de Turín), dedicándose igualmente a la composición de manera mas continuada. En 1933 retorna a la capital de España, comenzando a componer música para películas y teatro, alcanzando la treintena de títulos. Tres años mas tarde contrae matrimonio con doña Petra Barrio Mateos, violinista y gran aficionada a la pintura, con la que tendrá dos hijas: Maria de la luz y Coral

En 1941 obtiene la oposición al cuerpo nacional de directores de bandas civiles, siendo el 16 de octubre de 1944 cuando se produce su translado a Sevilla para tomar posesión del cago de director de la banda municipal de Sevilla, permaneciendo al frente de ella durante veintisiete años, labrándose y ganándose el cariño de la ciudad. En Sevilla, el Maestro repone la intervención en la Semana Santa El miserere de Hilarion Eslava en el teatro Lope de Vega en 1956. Entre sus numerosas distinciones destacan:

Medalla de plata de la cruz roja
Encomienda de Alfonso X El Sabio
Hijo adoptivo de la ciudad de Sevilla
Llamador de plata, de Canal Sur Radio

El 5 de febrero de 1972, coincidiendo con el septuagésimo aniversario de su nacimiento, don Pedro Braña se jubila oficialmente.
Compuso aparte de marchas procesionales, música de capilla, zarzuela, pasodobles piezas sinfónicas…

Durante su vida en Sevilla, se obligo a componer una marcha procesional para la Semana Santa por cada año que estuviera, aunque en algunas el titulo y la fecha de las composiciones son bastante confusas, desde la primera en 1945 ‘’Angustias’’ hasta ‘’A esta es, Auxiliadora’’ en 1987. Sin duda, las mas conocidas de Don Pedro Braña fueron ‘’ Coronación de la Macarena’’ (1964) y ‘’Cofradías sevillanas’’ (cuya fecha se desconoce), aparte de las siguientes.

Maria santísima de los Dolores (1945)
Maria santísima de las Tristezas (1949)
Ntra. Sra. De la Merced (1951)
Stmo. Cristo de la Expiración (1952)
Ntra. Sra. Del Patrocinio (1953)
Ntra. Sra. Del Rosario (1954)
Virgen del Socorro (1959)
Stmo. Cristo del Amor (1959)
Virgen de la Presentación (1961)
Madre de Dios de la Palma (1962)
Ntra. Sra. De Montserrat (1964)
Ntra. Sra. De Villaviciosa (1966)
Cristo de las Misericordias (1966)
Jesús de la Salud (1969)
Ntra. Sra. De la Encarnación (1971)
Asunción de Cantillana (1971)
A ti suspiramos (sin fecha)
Marcha lenta numero 6 (s.f)
Esperanza (s.f)
Virgen Dolorosa (s.f)
Eterno dolor (s.f)
Mater Amabilis (s.f)
Marcha de cofradía (s.f)
Salmo penitencial (s.f)

El fallecimiento de su mujer en 1994 supuso un duro golpe para el Maestro, que desgraciadamente nos deja un 13 de febrero de 1995 en Salinas.
El 30 de septiembre de 1995 se inauguraba en presencia de la entonces alcaldesa de Sevilla doña Soledad Becerril, una calle dedicada a Don Pedro Braña en el sevillano barrio de Nervion, merecidísimo homenaje a un músico, una persona que nos dejó una profunda huella en la musica procesional, y en muchos otros estilos de música.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Aprender con un compositor ilustre

José de la Vega dirigió ayer el ensayo de la Expiración, que ha firmado un contrato con los Dolores de Córdoba y está montando una marcha de este músico
Uno de los músicos andaluces más reputados a nivel nacional, José de la Vega Sánchez (Córdoba, 1929) estuvo ayer en Málaga para ver el ensayo de la banda de la Expiración. Esta formación perchelera ha firmado un contrato con la hermandad cordobesa de los Dolores, la segunda con más hermanos de su ciudad, para tocar con ellos el próximo Viernes Santo y está montando una marcha del citado compositor, dedicada a la que llaman “la Señora de Córdoba”. La obra, Los Dolores, será estrenada por la formación malagueña el próximo 27 de enero en un concierto en la propia capital califal.La historia de José de la Vega es singular, pues, pese a sus notables éxitos musicales a nivel nacional, su máximo reconocimiento entre los cofrades andaluces le llega ya jubilado. Francisco Javier Gutiérrez Juan, director de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, es quien lo pone en valor al contar con algunas de sus marchas para grabar un disco. Hoy es uno de los referentes de la tendencia que existe por recuperar el estilo más clásico, aunque De la Vega es un compositor contemporáneo.Este cordobés dio sus primeros pasos musicales de la mano de Pedro Gámez Laserna, considerado uno de los genios de la música procesional, aunque su mejor maestro fue el José Olmedo. De la Vega, ya jubilado, desarrolló su carrera profesional como violinista en Madrid, donde formó parte de la Orquesta de Cámara del Conservatorio;de la Orquesta Filarmónica y de la Sinfónica de RTVE, a las órdenes de Igor Markevitch. En sus últimos años antes de jubilarse, pasó por Radio Clásica como asesor musical. Con esta trayectoria considera que dentro del campo de la música cofrade hay grandes obras pero que, sin embargo, “también hay cosas verdaderamente lamentables donde se ponen rumbas y cosas raras”.Esperanza Divina Enfermera (1981) fue la primera marcha procesional De la Vega, que cuenta a este periódico que los jóvenes son los que han impulsado en la actualidad su música, pues cuando compuso sus obras cofrades, “nadie las tocaba”. Los Dolores, dedicada a su hermandad familiar, será probablemente su última creación. “Debería ser así”, apostilla. Junto a De la Vega, algunos cofrades cordobeses también asistieron ayer al ensayo de la banda de la Expiración.A falta de poco más de tres meses y medio para Semana Santa, la Expiración ya tiene cerrado sus contratos, que presenta dos novedades. Así, la formación perchelera rompe su relación con el Descendimiento y tocará el próximo Viernes Santo con la citada hermandad cordobesa. Y el Sábado Santo en Cabra, con la Virgen de la Soledad, obra de Pedro de Mena. El resto sigue igual, incluido el Martes Santo, que lo dejan libre para que los alumnos de la banda tengan un día de descanso.
Conciertos y actos por la festividad de Santa Cecilia.
La banda de la Expiración ha elegido el mismo marco para el suyo, que será el martes a las 21.00, y donde interpretará piezas clásicas. En esta actuación debutará la nueva estructura de la banda, que cuenta con Vicente Navasquillo, músico de la Filarmónica de Málaga, como director titular. Además, la Expiración cuenta con Iván Nuño Guerrero y Arancha Sánchez Portales como directores asistentes. Durante el concierto de Santa Cecilia, la Archicofradía perchelera entregará unos diplomas a los alumnos del aula de música y un premio al alumnos más destacado.

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